Liderar en medio de la crisis


El coronavirus ha puesto al mundo en jaque y las empresas, ante esto, han debido afrontar diferentes situaciones que, para bien o para mal, han resignificado la manera cómo trabajamos. Ante estos cambios, es normal y muy comprensible que un trabajador sienta incertidumbre, pero, muchas veces, esta llega debido a una falencia en la capacidad de liderazgo de sus superiores. 


No es cuestión de delegar o de imponer, es cuestión de transmitir confianza, en tiempos en los cuales esta hace falta. 


Algo muy importante para que esto suceda, es que un líder debe conocer cuáles son sus fortalezas y debilidades, en qué es bueno y qué puede aprender de su equipo, ya que, en tiempos inciertos, es importante que quien está a cargo, le demuestre a sus colaboradores que continúan siendo importantes y esto se logra, básicamente, delegándoles funciones. 

Ahora, en medio de la situación que actualmente enfrenta el mundo entero, es importante que un líder comprenda que la solución no está en sus manos, pero que sí puede encontrarla por medio del trabajo colaborativo en la empresa. 

Pero, ¿cómo llegamos a esas soluciones?

Primero, comprender que en medio de esta situación, en la que aún no sabemos con certeza qué va a pasar, no estamos solos y tenemos un equipo que nos respalda y del cual podemos extraer ideas. Por esto, en medio del teletrabajo y las cuarentenas, los líderes pueden proponer espacios de networking, en los cuales, todos aporten soluciones, ideas y estrategias para superar la crisis. No olvidemos que una de las cualidades de un buen líder es saber escuchar. 

Esta, además, es una gran oportunidad para validar nuestras habilidades de comunicación. Sabemos que las crisis nos llevan a tomar decisiones difíciles, a que las cosas cambien de un día para otro y todo esto conlleva a que la comunicación deba ser muy asertiva. Esto permitirá que no haya desinformación ni se genere el pánico por medio de rumores y chismes. 

Sin embargo, nada de lo anterior va a tener resultado si no adoptamos una actitud de calma y optimismo. Al ser un referente para las demás personas en la empresa, lo que proyectamos y lo que transmitimos, puede influir mucho en los colaboradores, ya sea para bien o para mal. Y, para que a nuestra organización le vaya bien, lo mejor es tener colaboradores motivados a asumir cualquier reto. 

Pero, más allá de la calma y el optimismo, la mejor actitud que como líder se puede asumir en esta época, es la empatía. No son tiempos fáciles y, sin duda, el coronavirus ha sido una prueba para desarrollar de la mejor manera un liderazgo positivo. La empatía se traduce en darle a cada colaborador un valor diferenciador que sea beneficioso para él mismo y para la organización.  

Por último, no olvidemos la importancia de saber adaptarnos a los cambios y construir un equipo que soporte esos cambios, propositivo y proactivo en medio de la crisis. Por esto, para conseguir los mejores perfiles, ingresa a WorkUniversity y conecta con los jóvenes. 

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