La pandemia me enseñó más que la u


Indiscutiblemente, todos queremos que el 2020 se termine en un suanfonzón. Pandemia, incendios, amenaza de guerra, Kanye West aspirando a la presidencia de Estados Unidos, la repetición de Pasión de Gavilanes; en fin, muchas cosas malas han pasado en menos de 12 meses y a eso hay que sumarle todo el drama por el que un estudiante pasa en la u. Que, por cierto, si quieres menos drama, puedes registrarte en WorkUniversity para que el trabajo y la plata no sean una preocupación. 

Sin embargo, como dicen los coaches baratos de Instagram, hay que verle el lado positivo a todo, porque, sin duda, para bien o para mal, este será un año que recordaremos por mucho tiempo. 

Así que en lugar de quedarnos con lo malo, veamos el lado bueno de esta situación y, así como pudimos superar el peor parcial del semestre, seguro podremos superar el 2020 de la mejor manera. 

Pero, obvio, todos se estarán preguntando: ¿qué cosas buenas puede tener un año en el que nos lo pasamos todos encerrados en la casa? Y ahí va lo primero. Estamos tan ocupados y llenos de cosas, que se nos olvida pasar tiempo con nuestra familia. En medio de idas a la u, los trabajos y lo que sufre un estudiante, el tiempo se nos va más rápido que las vacaciones en Santa Marta y no dedicamos un espacio para nosotros mismos y para estar con las personas que más queremos (no, tu ex no cuenta dentro de esas personas). 

A muchos de nosotros, la pandemia nos obligó a quedarnos en la casa con el hermano con el que peleábamos como perros y gatos o con el roomate que al que no le dábamos ni el saludo. Así que, de una u otra manera, la cuarentena nos enseñó la importancia de estar presente para quienes vemos en nuestra cotidianidad y prestarle más atención a las personas que siempre están ahí con nosotros. 

Ya sé, nos pusimos muy filosóficos, es que nos reinventamos en cuarentena (ahhhh mentiras 😏), pero tampoco es un secreto que mientras estuvimos en casa, pues tuvimos más tiempo para hacer un montón de cosas a las que antes le sacábamos el cuerpo. Así que si no aprovechamos esto para aprender inglés o para organizar el cuarto, mor, pailander. Pandemia: 1, yo: 0. 

Toda esta situación nos demostró que el tiempo, literal, vale oro, y que, si bien no podíamos salir, sí podíamos estar haciendo algo nuevo que siempre dejábamos de lado porque teníamos más cosas. Pero tranqui, que si no saliste de esta pandemia hablando un nuevo idioma, con una nueva habilidad o reinventado nivel dios, no hay problema, todos vivimos esta época de la mejor manera que pudimos y lo importante, más allá de hacer algo diferente, es conocernos e invertir todo el tiempo que teníamos en nosotros mismos, así fuera llorando mientras veíamos Betty la fea y deseábamos embargar Ecomoda o viendo a los influencers de Instagram “reinventarse” en la cuarentena. 

Esta fue la oportunidad perfecta para conocernos y dedicarnos el tiempo que antes nos faltaba. Para mimarnos y consentirnos y entender que nuestra relación más estable debería ser con nosotros mismos y con quienes más presentes están en nuestra vida. 

Por otro lado, todos extrañamos las clases presenciales más de lo que extrañamos ver Rebelde después de llegar del colegio. Cosas tan simples como sentarnos en la u a chismosear con nuestros amigos, ir a tomarnos una cervecita después de clase o simplemente pasar el hueco durmiendo en la biblioteca, nos tocó dejarlas atrás (por ahora). 

Acá va la importancia de valorar las cosas pequeñitas. Es decir, si valoraste a tu ex que te puso cachos, seguro vas a poder valorar los ratos cotidianos que pasas con tus amigos y que antes los veíamos como algo tan normal, que no caíamos en cuenta de lo felices que éramos, hasta que nos encerraron. 

Así que no, el 2020, después de todo, no fue tan malo. Nos falta es creatividad para hacer de los momentos malucos algo bueno y disfrutar sin importar las circunstancias. Porque, sí, ha sido un año difícil, pero lo más importante es que nos encontramos con salud y con mucha gente a nuestro alrededor que se preocupa por nosotros.


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